J Jesús Juárez Martín
Cargado de optimismo, sus vientos
frescos heraldos del invierno como siempre llegó diciembre, entre
cascadas de luces comerciales y ofertas que pulverizan el aguinaldo, que llega
justo en tiempo de lo que anteriormente llamábamos novenario de las posadas,
práctica religiosa popular, que nuestro pueblo y familias cumplían ritualmente
y con ellas nosotros como protagonistas o destinatarios, pero era incluyente,
para todos, que pervive, en nuestros barrios, comunidades rurales,
minimizándose a la mínima expresión, pero reversible si las volvemos a fomentar
en nuestras familias globalizadas que con el señor de rojo y trineo,
representante de la comercialidad, aunque se presente como “espíritu de navidad
sin nacimiento del niño Jesús.


