martes, 28 de octubre de 2014

La Amenaza del Ébola



A primera vista el Ébola parece un tema distante, un asunto del que últimamente se ocupan los noticieros; imágenes en la televisión donde aparecen hombres con enormes trajes blancos de protección sanitarios, cuyo rostros no se distinguen, y se desplazan con la lentitud de los astronautas en una caminata lunar.



La amenaza del mencionado virus -su nombre proviene del río Ébola, en la República Democrática del Congo-, es una realidad que se ha extendido desde el continente africano hacia otras partes del planeta. De acuerdo a la OMS, hay un total de 10 mil 141 casos, de los cuales suman 4992 fallecidos hasta el pasado día 23 del presente mes.

Como puede verse, las cifras son una señal de alarma, un referente que pese a todo, nos resulta distante; es algo que jamás sucederá en mi país, solemos decir a manera de consuelo.
Pero en la realidad los virus no se limitan a la fuerza de los pensamientos, sino que mutan, se trasladan de un cuerpo a otro; es decir, no permanecen en un solo sitio. Y esto los hace más peligrosos.
Contra los miles mencionados, la aparición de uno, o dos casos aislados que aparecen en algún país europeo o en los Estaos Unidos generan pánico entre sus habitantes, y entre sus vecinos.

En los brotes epidémicos no hay garantía de nada. En el siglo XX el Sida surgió también como una amenaza, y hoy es uno de los males que continúa afectando a personas de ambos sexos y de todas las edades.

Lo mismo ocurrió hace 5 años con la Influenza A (H1N1), solo que a diferencia de la anterior enfermedad se logró desarrollar una vacuna que previene la proliferación del virus.

El Ébola no es uno de los 4 Jinetes del Apocalipsis sino otro padecimiento que afecta a la humanidad, un fantasma que puede atravesar fronteras y esparcir su letal veneno.

Aunque su forma de contagio es directa, es muy alarmante el hecho de que no se ha podido desarrollar una vacuna, y que son pocas las personas que sobreviven a su ataque.

La amenaza es latente. No es una noticia lejana. El gobierno, a través de las instituciones de Salud se organizan y se preparan por lo que pueda suceder. Asimismo, la vigilancia en aeropuertos, fronteras y puertos se ha intensificado.

Pero, ¿esto es suficiente? Tal vez no. Aunque es un principio esperanzador. No obstante, como es sabido, los virus tampoco respetan los anhelos de los seres humanos.

Las autoridades sanitarias, la ONU dicen que debemos estar preparados, aunque no han especificado de qué, o más bien cómo hay que mantenerse alertas. Con el Sida y la Influenza A, lo sabemos; con el Ébola hasta donde estamos enterados no se debe tener contacto directo con la persona enferma.
Sin embargo, en la calle, en el autobús, en alguna cafetería o en una plaza comercial, alguien sin saberlo puede haber desarrollado el virus y entonces comienzan los problemas.
No, de ninguna manera; este padecimiento está más cerca de lo que pensamos.


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